Reculó

Cicuta

Por Jaime Flores Martínez

Miercoles, 18 de Enero de 2017.

Reculó

Acostumbrada a atascarse los bolsillos con el dinero de los contribuyentes, la alcaldesa panista de Rosarito Baja California Mirna Rincón Vargas ni siquiera se inmuta ante las críticas.

¿Que se subió el sueldo? Si.

¿Que intentó comprarse un carro nuevo con cargo al erario? ¡Si y que!

¡Qué les importa! ¡Qué digan lo que quieran!

Y es que la semana pasada trascendió que además de aumentarse el sueldo, la señora Rincón quería comprarse una camioneta último modelo con cargo al erario público.

¿Cómo gastar del dinero público más de 800 mil pesos con tamaño descaro?

¡No le importa que sus gobernados (como todos los mexicanos) vivan la peor crisis económica de los últimos tiempos!

¿A doña Mirna le vale verdura?

El anuncio de la compra de una lujosa camioneta Tahoe coincidió con la postura del gobernador de Baja California Francisco Vega de Lamadrid, quien ordenó una serie de medidas restrictivas para apoyar la economía de los bajacalifornianos.

Además de suspender el llamado “emplacamiento”, también anunció una serie de medidas restrictivas para los funcionarios de primer nivel. Además, el gobernador aseguró que se suspendía la adquisición de vehículos y la reducción de viáticos y vales de gasolina.

Se podría decir que el gobernador intentó maquillar el malestar social y quizá tenga razón. Sin embargo, es innegable que hizo lo que debía en los momentos críticos para la sociedad.

Aún así la señora Rincón “se muere de la risa” pues la crisis difícilmente la alcanzará.

Muchos panistas de Baja California están conscientes que la señora Rincón se hinchó de dinero a su paso por la titularidad del Seguro Popular en el estado.

Fue a inicios del sexenio de Guadalupe Osuna Millán que la señora Rincón despachó como responsable del Seguro Popular, en donde se dedicó a hacer jugosos negocios.

A finales del año pasado un médico especialista confirmó a Cicuta que en el año 2012, la señora Rincón lo contrató para que atendiera pacientes integrados al Seguro Popular.

Como muchos otros especialistas, el Seguro Popular los contrataría (a través del modelo de subrogación) con la única condición de entregar el 35 por ciento de sus honorarios en efectivo.

Si cada uno de los 500 especialistas contratados cobraba 5000 pesos mensuales, entonces la señora Rincón si llevaba más de 1 millón de pesos al mes.

Además, doña Mirna es incondicional del entonces secretario de salud en el estado José Guadalupe Bustamante Moreno.

Éste último tenía la antipatía del gobernador Osuna Millán porque Bustamante tenía “línea directa” con el gobierno federal.

De esta manera Bustamante Moreno podía gestionar los recursos destinados al Seguro Popular sin necesidad de la supervisión del mandatario estatal.

La coyuntura era perfecta para Mirna Rincón en su beneficio.

Por cierto, durante su estancia como titular en el Seguro Popular, la señora Rincón tenía en la jefatura de prensa a un personaje chiquitito identificado como Manuel Meraz.

Por aquellos tiempos la mayoría de los reporteros intercambiaban miradas de desconcierto al padecer las desatenciones del jovencito Meraz.

Sépase que este hombrecito responde automáticamente a las órdenes de Mirna.

En otras palabras, la animadversión de Mirna Rincón hacia los medios de comunicación es desfogada a través de Manuelito.

Luego de alzarse con el triunfo el año pasado en las urnas, la señora Rincón integró a Meraz como responsable en su equipo de comunicación.

Obvio que la intención de la alcaldesa es mantener a raya a los latosos periodistas, a quienes “siempre se les ofrece algo”. ¡Que lata!

¡Meraz es tan sangrón que los reporteros ni se le acercan!

En asunto es que los propios rosaritenses están indignados porque la mujer que pretende gobernarlos, se muestra más interesada en saciar sus ambiciones.

Tan intensas fueron las muestras de repudio que la mujer reculó en su intención de utilizar el dinero del pueblo para comprarse una Tahoe. Ahora tendrá que cambiar de estrategia para que la compra no trascienda.

La gente está indignada por que la alcaldesa se subió el sueldo y porque ¡ni siquiera vive en Rosarito!

Un ciudadano que contactó con el columnista se pregunta si la señora Rincón sabría que la deuda pública de Rosarito supera los 220 millones de pesos.

Si la señora se subió el sueldo y acostumbra comer en el restaurante más caro de Tijuana, seguramente “pateará el bote” con el adeudo que tiene Rosarito.

Es más, como van las cosas veremos como la señora endeuda más a la ciudad.

¿Crisis? ¡Cual crisis!


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