Remoción / Guango / Zito

Cicuta

Jaime Flores Martínez

Remoción

Contrariadísimo porque sus grillas e intrigas fracasaron en la primaria Miguel Hidalgo de Tijuana, el profesor Alejandro Jimón Apreza finalmente fue removido de su cargo. Desde finales de la semana pasada tan conflictivo mentor fue desplazado a otro plantel.

Y aunque padres de familia y maestros de la Miguel Hidalgo festejan la remoción pues finalmente dejará de fastidiarles la existencia, la mala noticia es que Jimón Apreza impartirá clases en la escuela Lázaro Cárdenas, donde la mayoría de los alumnos que allí estudian viven en la Zona Norte.

El viernes a mediodía, el mismo delegado del Sistema Educativo Estatal (SEE) Leopoldo Guerrero, confirmó a Cicuta la decisión de remover al maestro Jimón “para terminar con los conflictos internos que se transformaron en externos”.

Cauto al externar sus conceptos, el delegado Guerrero se mostró evasivo al referirse a los motivos de su cambio, aunque el personal encargado de la investigación confirmó los excesos del maestro en el desarrollo de su labor. Al margen de sus grillas y sus desplantes, Jimón Apreza maneja un léxico vulgar y reprime a los alumnos a su cargo.

A mediados de diciembre Cicuta publicó detalles sobre una reunión encabezada por el propio delegado Guerrero, donde también estuvo presente la responsable a nivel primaria del Sistema Educativo Estatal Patricia Juárez.

Esta última confirmó que “la investigación estaba en curso”, aunque precisó que la decisión de su posible remoción podría darse hasta mediados de 2014. En esa reunión, Patricia Juárez reconoció que eran varias las denuncias de padres de familia por supuesto maltrato contra los niños.

Alejandro Jimón imparte clases a niños de primer año de primaria, un nivel educativo donde la disciplina infantil se considera muy difícil. Muchos de sus menores muestran altos niveles de rebeldía. Especialmente aquellos que no pasaron por el nivel de preescolar.

En la publicación de noviembre el columnista reveló el caso de un alumno que se orinó en los pantalones porque su maestro no le permitió salir al baño. Se aludió la queja interpuesta por la madre del pequeño, quien se manifestó indignada por el daño emocional que le causó a su vástago.

También se subrayó que el maestro Jimón acostumbra repetir una majadería, aun frente a los niños. Maestros que allí laboran cuestionaron el tipo de lenguaje utilizado por el profesor, aunque nadie se atrevía a desafiarlo.

Algunos de ellos confiaron que Jimón metió presión para que las autoridades educativas corrieran a dos profesores externos que impartían clases con recursos aportados por los padres de familia. Si bien Jimón denunciaba esa ilegalidad, también es cierto que los padres de familia estaban felices porque sus muchachos tenían un par de clases extraordinarias por un costo muy módico. Uno de esos maestros daba clases de computación y otro educación artística.

Los padres de familia contribuían con el salario de sus profesores, lo que supuestamente generó la molestia de Jimón. Cierto que la normatividad educativa no permite que laboren en escuelas públicas maestros externos sin importar que los padres de familia paguen los salarios. No obstante Jimón insistió hasta que el par de maestros fueron despedidos.

Paralelamente “operó” para que fueran despedidos el guardia de seguridad que ponía orden en el acceso, además de la encargada de realizar labores de intendencia. Desde el momento del despido estalló el caos vial y los niños padecieron el desaseo de los baños y la falta de papel sanitario.

Y aunque el maestro Jimón cuestionó hasta el cansancio la publicación de Cicuta, lo cierto es que –desde hacía un par de semanas– padres de familia presentaron denuncias ante la Procuraduría de los Derechos Humanos por el maltrato, las groserías y los desplantes de un maestro conflictivo.

Guango

La mayoría de los bajacalifornianos consideran que al doctor Miguel Antonio Osuna Millán le quedó grande la silla de la Secretaria de Salud del Estado. Al menos en el tema del brote de Influenza AH1N1 el doctor Osuna no ha dado el ancho.

El ex diputado federal está más preocupado por “no alarmar” a la población que por divulgar medidas de prevención. La mañana del viernes el doctor Osuna salió a «escoltar» al subsecretario Ávila, quien se vio más sensato en su postura. El hermano del ex gobernador sólo pelaba sus ojitos temeroso de las preguntas de los ávidos reporteros.

Lo peor del asunto es que el doctor Osuna le pasa tarjetas informativas al gobernador Vega de Lamadrid igual de torcidas que su propio discurso. Si el virus AH1N1 esta desatado en la entidad, el doctor Osuna debe sacar la cara. Hablar de frente. Exponer la realidad e implementar las necesarias medidas preventivas. Si esconde la cabeza, la situación podría salirse de control (si acaso ya no está).

Zito

Un insensato empleado de un «barecito» ubicado sobre «la recta de la Chapultepec» le amargó la noche del sábado al síndico procurador de Tijuana Arturo Ledesma Romo. Tan «mal vestido sujeto» ¿no sabía quién era la persona que le exigía una mesa? ¡Eso es el colmo!

El marcado desinterés y la insolencia del empleado, hizo que el elegante síndico se saliera de sus casillas hasta llegar a «pendejearlo». Acompañado por tres personas, se metió al bar contiguo. Mentecatos.

Cicuta.com.mx twitter:@cicutajaime                              Lunes 27 de Enero de 2014.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *